domingo, 5 de junio de 2011

Historia Sagrada

Hoy he visto un retablo religioso; en él, una feroz batalla de ángeles armados con lanzas y espadas contra demonios grotescos. Su visión me ha traído recuerdos de aquella asignatura que siendo niño estudiaba en el colegio, la Historia Sagrada. Esa imagen guerrera se corresponde fielmente con el estilo descarnado con que la Palabra de Dios me fue enseñada en la niñez. Hurgando en aquellos santos recuerdos, he formado mi “top-ten” bíblico:
  
1 Las cariñosas hijas de Lot: emborracharon a su padre para después copular con él y así perpetuar la estirpe del pueblo elegido.
   
2 La inolvidable broma de Yavhé a Abraham a propósito de su hijo. Le ordenó sacrificarlo sólo para ponerle a prueba. En el último instante cambió de opinión. Tenía unas bromas este Yavhé…
   
3 El pecado de Onán que no es, como luego ha insistido la Iglesia, la masturbación, sino el coitus interruptus. Practicaba Onán la marcha atrás con su cuñada viuda y eso era mal visto por Yavhé: malgastaba la semilla de Israel, un pecado demográfico.
   
4 El cambiazo nupcial que sufrió Jacob. Le pusieron en la cama de la noche de bodas a la hermana de la novia, velada. Imposible arreglar el "roto", se tuvo que quedar con la fea.
   
5 El tórrido acoso sufrido por el casto José, a quien tentaba la libidinosa mujer de Putifar, ministro del faraón egipcio. Rechazada por el virtuoso varón, aquella lo denunció ¡por acoso! ¿Cómo se llamaría ella? Merecía que su nombre estuviera a tono con el del marido.
   
6 La degolllina de todos los primogénitos de Egipto, a manos del Ángel Exterminador. Yavhé era bromista, ya se vio, pero cuando se enfadaba…
   
7 El viaje de cuarenta años de las doce tribus de Israel por el Desierto del Sinaí, un viaje que normalmente dura 8 días. Otra broma de Yavhé, que era el guía.
   
8 La prohibición divina de prestar dinero con interés (Éxodo 22, 24). Mira, de esto ya no se acuerda la Iglesia ni sus bancos.
   
9 El desastre de Sansón, el forzudo inocente. Se lo llevó al catre Dalila, agente filistea, y allí le cortó la melena, secreto de su fuerza.
   
10 El Pueblo de Dios también tenía su Mata-Hari, llamada Judith. Viuda virtuosa, a la llamada divina actuó cual pendón verbenero, seduciendo al general Holofernes. Entre las sábanas lo decapitó. Hay mujeres que te hacen perder la cabeza.
    
Incestos, infanticidios, masacres, traiciones, fornicio con el enemigo… los caminos del Señor son inescrutables.