viernes, 20 de mayo de 2011

Indignación y orgullo

20 de mayo de 2011

Pasado mañana será jornada de Elecciones Municipales y Autonómicas. Figuran como candidatos en las listas de los dos grandes partidos decenas de cargos inmersos en procesos judiciales por corrupción; y una vez más con listas cerradas… las tomas o las dejas. Otra vez, por arte del Sr. D’Hont, los partidos minoritarios no conseguirán una representación proporcional a sus votos.

Camino del instituto paso por la Plaza del Pilar donde, desde hace una semana, acampa un inesperado y vigoroso movimiento de ciudadanos indignados, bajo el lema “Democracia real ya”. Hay entre ellos una mayoría de jóvenes que se rebelan contra la gran estafa de un sistema donde las presiones especulativas financieras prevalecen sobre los votos ciudadanos. Pero no sólo jóvenes.

Un grupo de alumnos de Periodismo están sentados escuchando una clase abierta. Su profesor muestra elocuencia y un pensamiento sólido. Tras él, toman la palabra varios de los allí presentes. El auditorio ha ido creciendo y ahora congrega más de un centenar de personas; entre ellas, el ama de casa, el jubilado, el cartero, la monja, etc.

Los sucesivos oradores tiene una expresión desigual, pero en todos se mantiene el tono tranquilo, respetuoso y reflexivo. Escucharlos es un bálsamo tras tanto bombardeo televisivo de programas bazofia, donde unos recurrentes destalentados se increpan y vociferan a propósito de los trapos sucios familiares de un torero o de una cupletista; tras tantas declaraciones huecas de políticos, donde se machacan consignas previsibles y oportunistas.

Nunca había asistido a una experiencia de debate democrático tan abierto, libre y ejemplar. Me sentía reconfortado al comprobar que el talento y el buen sentido, aunque tan silenciados, siguen vivos. Pero mi satisfacción ha sido plena al reconocer a uno de los oradores. Es Vicente, exalumno que ahora tiene 20 años, a quien dí clase de Matemáticas aplicadas a Ciencias Sociales. Con embeleso casi paternal le escucho dirigirse al foro de forma pausada, razonada y clara. He recordado que una vez a la semana él y sus compañeros debían exponer a la clase una noticia matemática de la prensa. Y me he sentido orgulloso escuchándole, con expresión competente y sentido ético. Orgulloso de haber aportado tal vez algún elemento a este proyecto personal que ya se abre al mundo.