jueves, 18 de febrero de 2010

We are the champions...

Instituto de Enseñanza Secundaria E. (Zaragoza). 2-06-2006.

Estamos en el Salón de Actos de la Universidad Paul Sabatier, en Toulouse (Francia), abarrotado de adolescentes. Se van a entregar los premios del Rally Matemático sin Fronteras. Acompaño al grupo de 4º ESO B, junto con Alberto su profesor, clasificado para esta final. Soy profesor de la mitad de ellos, en la optativa.

Es un concurso de participación colectiva, donde la expresión del talento individual adquiere una dimensión solidaria y enriquecedora en el grupo. Este fin de semana en el extranjero (próximo, pero extranjero al fin) es un premio en si mismo; y como tal lo han vivido los chicos desde un principio, preparando incluso camisetas como para un equipo deportivo, profesores incluidos. Pocas veces un trabajo ha sido más agradable (decidimos correr un tupido velo sobre el intento de “botellón” en el hotel).

Las sensaciones durante la prueba han sido buenas. Los chicos terminaron antes que ningún otro equipo y ése es el criterio que se aplica en caso de empate. Pero lo principal, claro está, será el número de aciertos. Llega el momento esperado, se lee la clasificación en orden inverso. Los chicos entrelazan sus manos, confiados en ganar. Veo en sus ojos quinceañeros la renacida ilusión de una noche de Reyes. Y al fin:

123456- La prémiere place est pour l´Espagne! C´est le Lycée de Saragosse qui a gagné.

Entre los chicos, explosión de gritos, aplausos y algún lloro. Yo, cosas de la edad, me acuerdo de Massiel en Eurovisión. Pasamos al escenario y el “profe” tiene que hablar. Para pasmo de los alumnos lo hago en francés, a mi manera:

123456- Merci beaucoup. Nous sommes trés hereux par ce prix, et trés contents de voir tellement de 123456garçons et de filles qui s´amusent avec les Maths.

Parece que los franceses me han entendido; nuevo pasmo de nuestros alumnos.

Al regresar con el trofeo, que custodiaremos durante un año cual Copa Davis, los chavales repiten los gestos que tantas veces han visto a los deportistas en su alegría televisada. Suenan una y otra vez los móviles: ¡Mamá, hemos ganado!

No todos han aportado lo mismo, pero aún para aquellos que no consigan aprobar las Matemáticas este curso, quedará un recuerdo feliz unido a ellas: aquel día que en tierras galas ganamos nuestra "Champions League de las Mates”.