lunes, 7 de diciembre de 2009

(R)Evolución tecnológica

Colegio HH. Maristas. Curso 1963-64
V.J.M.J. (Viva Jesús, María y José). Con estas iniciales, en letra redondilla y a tinta china, empezamos cada examen. Escribimos con plumilla que mojamos en nuestro tintero. El pupitre, de madera muy vieja, es de dos plazas, cada una con su hueco donde encajarlo con cuidado. Alguna vez se ha caído y ¡menuda la que se monta!

Una vez los Sánchez, que son los dos más gamberros de clase y -fíjate qué casualidad- se apellidan igual, llenaron el tintero de El Bombilla con moscas. Cuando sacó la plumilla con una pinchada dio un respingo y del enfado parecía que se le iba a encender esa cabeza redonda tan inconfundible emergiendo de la sotana sobre su cuello largo y estrecho.

Lo que fastidia muchísimo es que te caiga un “chino” [1]
cuando vas a acabar la hoja. Los dedos y la bata manchados de tinta, eso ya es normal.
...
A la vuelta de Navidad, nos dicen que se acabó lo de escribir con plumilla, ahora todos con bolígrafo. Son de marca Bic y hay para elegir: Bic naranja o Bic cristal, según el color del tubo. A mí me gusta más el naranja, me recuerda a Jan Janssen, ese ciclista holandés del equipo Bic con gafas oscuras, que corre el Tour con un maillot del mismo color. Pronto descubrimos lo buenos que son los tubos de los Bic para lanzar granos de arroz o bolitas de papel chupado [2]
. Esto sí que es adelanto. ¡Adiós a los “chinos”!

Aunque para adelanto, el televisor. El nuestro ha sido el primero de la casa. A veces, después de cenar, vienen los vecinos a ver la televisión y se traen la silla. Así vimos los entierros de Kennedy y de Juan XXIII. Los del 4º, como son unos santurrones, lloraban y rezaban. A mí lo que más me gusta es “Cesta y Puntos” y el Programa Infantil de Boliche y Chapinete; a mi madre, “Reina por un día”; y a mi padre, “Bonanza”. He leído en Columna, la revista del colegio, que no hay que verla comiendo porque “produce pereza estomacal”, ni tampoco más de hora y media seguida porque puede producir “alteraciones visuales y crisis epilépticas”. Habrá que tener cuidado.

Instituto de Bachillerato B. (Huesca). Curso 1983-84.
Del Bic al Vic 20: ordenador marca Commodore con 3,5 kb de memoria RAM y grabadora de programas en cinta cassete, conectable a un televisor normal. Lo ha comprado el APA -¡20.000 pesetas!- para montar la E.A.T.P.[3]
de Informática en 2º BUP. Hay expectación entre los chicos. Ni siquiera en la Caja de Ahorros tienen ordenador; aún actualizan las libretas con máquina de escribir. En el Banesto sí que tienen.

Un ordenador para 20 alumnos: hay que organizarse. Por parejas, hacen algoritmos en BASIC y luego teclean y comprueban los programas por turnos. Algunos, impacientes, no quieren esperar hasta que les toque dentro de una semana y se quedan después de las clases. Jaime y Luis lo han tomado con tanta afición que la otra tarde, olvidados por las limpiadoras y olvidando el reloj, quedaron encerrados en el instituto y tuvieron que saltar por la ventana.

En enero, gracias a un Proyecto de Innovación Educativa, conseguimos un Apple. Un lujo: 64 kb y con diskettes. Todos estamos orgullosos. Se comenta en el pueblo y ha salido una información en el periódico de la comarca.
...
Siete años más tarde: ya hay ordenadores en la Caja desde hace tiempo, también en algunas casas particulares. Jaime es ingeniero informático y Luis de telecomunicaciones.

Instituto de Enseñanza Secundaria E. (Zaragoza). Curso 2009-10.
Hoy tengo el día gafe. Un compañero se ha confundido y ha cogido mi PDA. No he podido poner las faltas. Tendré que pasarlas al ordenador para que los padres las vean en la web. Luego he llevado la pizarra digital a clase pero no había conexión a internet, la señal wi-fi era débil. Así que en su lugar he puesto un Power Point desde el pendrive. Nerea tenía el móvil encendido. Se lo he quitado y lo he entregado en Jefatura de Estudios. Menudo disgusto que lleva, es lo que más les duele.

Vaya, se está acabando la tinta de este Bic. Ya sólo me faltaría que se salga y me caiga un “chino”.


[1] Chino: mancha producida al escurrir una gota de tinta china por la plumilla al estar cargada ésta en exceso.[2] Tecnología de doble uso.[3] E.A.T.P.: Enseñanzas y Actividades Técnico Profesionales, asignatura optativa de 2 clases semanales ofertada por el centro.