miércoles, 11 de noviembre de 2009

Nivel educativo

Instituto de Bachilerato B. (Huesca). Curso 1983-84.

Ha llegado al instituto Lisa, una chica norteamericana de Denver (Colorado) que viene para un año. Por edad es asignada a 1º BUP, aunque pronto se revela que su nivel académico es inferior. Es sociable y mejora su español con rapidez, arrastrando el característico acento yanqui.

Imagino los clichés que conceden atractivo a nuestro país en el extranjero: Granada – La Alhambra, Toledo – El Greco o Barcelona – Gaudí. Por eso me resulta enigmático que, una vez tomada la decisión de venir a España, haya escogido este pueblo oscense. ¿Tal vez por sus afamadas longanizas?

Los alumnos que viven en las torres diseminadas por la comarca llegan cada mañana en el autobús que los recoge muy temprano, pese a que a veces no vivan lejos del centro. Tiene que realizar un recorrido sinuoso que pase por todas ellas y así el viaje se hace muy largo. Me pregunto si el conductor habrá estudiado el grafo del problema. Ríete tú de los Puentes de Königsberg.

Salgo a correr temprano, cuando el sol es aún una promesa. Me cruzo varias veces con el autobús en su vayven. El primer día los chicos no daban crédito a mi aparición.
123456- ¡El de Mates corriendo por la carretera!
Ahora, aunque acostumbrados, al verme siguen pegando la nariz al cristal y saludan cada nuevo cruce golpeándolo con las palmas para enfado del conductor.

Tenemos horario de mañana y tarde, así que hay comedor para los chicos de las torres. La Sra. Julia es la cocinera y, llegado el caso, hace de madre ocasional de alumnos en apuros. Es una buena mujer. Trae de su torre los productos para la cocina: huevos de corral; tomates, patatas y verdura del huerto; un lujo. Cuando llega el recreo, los profesores vamos ávidos al comedor. La Sra. Julia nos tiene preparadas unas fantásticas tortillas de patatas y varias cafeteras recién hechas. Con esos poderosos alicientes nos reunimos y almorzando hablamos del trabajo, la familia, fútbol, de todo. Las compañías transnacionales todavía no han descubierto el gran potencial de una buena tortilla de patatas para crear cultura de empresa y sinergias positivas. Aunque lo descubran, les será difícil encontrar otra Sra. Julia.

Esta mañana he llegado pronto. Miro por la ventana de la Sala de Profesores. Veo llegar a la Sra. Julia cargada: en la mano izquierda, dos grandes bolsas a rebosar de hortalizas que asoman por encima; en la derecha, tres cartones de huevos apilados. Llega a la puerta, que está cerrada. Se agacha para apoyar las bolsas en el suelo, cambiar de mano los huevos y poder abrir. Lo hace trabajosamente, cuidando mantener la horizontalidad de los cartones y evitar el desastre. A ambos lados, grupos de alumnos sentados en las escaleras la observan si mover un dedo, menos una. Lisa se levanta y va corriendo.
123456- Deje Sra. Julia, deje, que ya le abro yo la puerta.

En clase, Lisa hace examen de Matemáticas: muy flojo, no sabe dividir polinomios.

Media tarde. Han terminado las clases. Vuelvo a casa por la solitaria calle de la Iglesia. La boira
[1] empieza a instalarse, a pegarse a los tejados con vocación de quedarse semanas. A lo lejos adivino la figura humilde y cansada de la Sra. Julia, de regreso con las bolsas vacías. Pienso en Lisa y me pregunto a qué llamamos nivel educativo. 2 [1] Boira: niebla